Experiencia Lince Ibérico en Andújar con AnimalRecord

02 de enero, 2022 - Naturaleza - Comentar -

CURSO LINCE IBÉRICO CON ANIMAL RECORD EN ANDÚJAR

Hola a todos de nuevo! Una vez más por aquí, aunque no con la asiduidad que me gustaría.

Han sido unas últimas semanas de año (incluso meses), bastante frenéticas en las que apenas he tenido tiempo de sentarme delante del ordenador.

Así que, aprovechando que he podido sacar hueco, vengo a contaros lo que dio de sí, el fin de semana que pasé en Andújar (Jaén), como parte de la formación en la que estoy inmerso, tanto de Educación Ambiental como Guía de Naturaleza.

Estas jornadas pertenecen a una parte teórico-práctica del curso "Guía de Naturaleza" que imparte Animal Record ® Escuela Superior de Medio Ambiente , en concreto, al módulo del Lince ibérico y el ecosistema en el sur peninsular. No es el primer curso de formación que hago con ellos, pero sí el primero en formato presencial.

Os ahorraré los detalles del viaje Marbella - Andújar, porque son algo irrelevantes, pero si estáis interesados en saber distancia, tiempo y demás, podéis preguntar o buscar en "San Google Maps". que os contará todo lo necesario.

Así que, si estáis listos...EMPEZAMOS!!


El curso empieza el viernes en el Centro de Visitantes "Viñas de Peñallana", donde pasaremos la tarde conociéndonos y con las primeras sesiones teóricas del programa: flora, fauna, características del entorno, etc.

Esta primera tarde sirvió como primera toma de contacto entre los asistentes al curso y lo que íbamos a encontrarnos en los días venideros.


La mañana del sábado estábamos citados bien tempranito, antes incluso que despuntara el Sol, puesto que la primera actividad que teníamos era la de montar un puesto de observación en el cauce de un río e intentar observar la fauna de dicho ecosistema, prestando especial interés en las nutrias, dado que son animales cuyo pico de actividad se encuentran al amanecer y al anochecer. La idea era aprovechar esos momentos previos al orto para intentar verlas en acción.

Allí parados, prismáticos en mano, en silencio absoluto y comunicándonos con señas, a pesar de la fría temperatura, todos nos manteníamos atentos a cualquier indicio de actividad, y así fue, del agua empezaron a brotar burbujas, a dibujarse ondas sobre el cauce del río que nos alertaban de la presencia de estos mustélidos.

Fue un trabajo en equipo, una experiencia compartida que, para muchos, suponía ver por primera vez a estos animales en su hábitat natural. Por allí asomaban sus bigotes, deleitándonos con sus constantes inmersiones en busca de alimento.

Nutria europea o paleártica (Lutra lutra)

Fotografía: Almudena Zaragoza

Nutria europea o paleártica (Lutra lutra)

Fotografía: Ilde Mendoza

Fue la primera sorpresa o el primer regalo que íbamos a recibir ese día. Había ojos llorosos (no sé si debido al avistamiento o por el frío que hacía...cualquiera de las opciones estaba bien justificada), había emoción debido a este acontecimiento y felicidad, incluso apreciable tras las mascarillas y bufandas.

Fue tal el subidón, que incluso la Garza Real que allí dormitaba, los muchos cormoranes que nos sobrevolaron, pasaron casi inadvertidos; incluso la pareja de Martín pescador que revoloteaba por la ribera del arroyo.

Tras dar por concluida esta actividad, continuamos con el programa del día: una ruta interpretativa por los alrededores sobre la biodiversidad de la zona, flora, fauna, rastros, musgos, líquenes...lo siento Jairo, tus explicaciones y conocimientos son maravillosos, pero tengo que ponerme las pilas con la flora. 

He de decir que, aunque la flora y el mundo vegetal no es lo mío, cuando la persona que imparte la clase te transmite sus conocimientos con tanta pasión, te genera más curiosidad sobre el tema.

Tras reunirnos  en la zona de aparcamiento, ponemos rumbo al Centro de Visitantes, no sin antes, hacer una pequeña parada en un mirador cercano a probar fortuna.

Dicho y hecho. Almudena, nuestra maestra de ceremonia, parecía estar tocada con una varita mágica (fue ella quién avisó de la parada). Allí estaba posada, en la lejanía y sobre un poste de madera, una pareja de Águila Imperial, que de no ser porque llevábamos el equipo adecuado y el consejo de la parada, nos hubiéramos quedado sin avistamiento.

Con la adrenalina por las nubes tras la suerte de la mañana, reanudamos la marcha dirección al centro de visitantes para continuar con la parte teórica del día: el Lince ibérico (Lynx pardinus)

No voy a extenderme ni enrollarme con definiciones, estadísticas y demás, para eso te dejo estas webs donde echar un ojo si tienes curiosidad. ( Territorio Lince , El lince ibérico ).

Como único dato que os voy a dejar es, que aunque parezca que se va recuperando y que su número va en aumento, aún estamos lejos para que este hermoso animal y especie paraguas, esté a salvo.

Tras la clase teórica, tanto Almudena como Roberto (el tercero de los monitores), nos alertan de algo que genera muchísima expectación: "nos dicen que una hembra de lince se ha dejado ver junto a sus cachorros", así que, preparamos los equipos de observación y nos dirigimos a la zona con la esperanza de redondear una jornada ya de por sí magnífica.

Al llegar a la zona, tras recorrer un camino en un estado regular, compruebo que no somos los únicos allí presentes. En la localización se encuentran no menos de 20 personas que, (pertrechados con equipo tanto de observación como fotográfico que ya quisiera yo para mí) atraídos por la presencia de este felino, se agolpan con la esperanza de verlo o fotografiarlo.

Llamadlo suerte, conocer la zona o como queráis, pero fue llegar al lugar y allí estaba,  echado sobre una roca disfrutando y acicalándose bajo el sol de media tarde y bajo la mirada de cientos de ojos curiosos.

Que sí, que es un gato, pero un gato grandecito. Sus característicos pinceles en las orejas y su barba características le delatan. Ante nosotros tenemos a un ejemplar de Lince Ibérico (Lynx pardinus), endémico de la Península ibérica. Un animal que hace apenas unos años no llegaba casi a los 100 ejemplares y que gracias al programa de recuperación, está empezando a aumentar su población cuando, a principios de Siglo XXI llegó a estar en peligro crítico.

Este momento sin duda, fue el gran momento del fin de semana. Cuando ves por primera vez a este emblemático animal, en libertad y a pocos metros de ti, es difícil contener las lágrimas de emoción, y cuando ves la cara de los que están a tu alrededor, y ves que sus reacciones son las mismas que la tuya, aprecias aún más ese momento y compartirlo con gente afín a ti.

Ese momento de subidón de adrenalina que contienes como buenamente puedes, por respeto al animal  y los allí presentes. Ese instante en el que no sabes si, simplemente disfrutar el momento, o dar rienda suelta al obturador...¿o quizá ambas?...


Apenas pasamos allí un par de horas, hasta que el color de la dehesa pasó del dorado del ocaso a los azules que preceden a la oscuridad de la noche. 

¿Qué más podíamos pedir? Todo lo que viniera después, no iba a ser sino agrandar aún más la experiencia que estábamos viviendo.

Todo lo que habíamos estudiado en la teoría previa, flora y fauna, se estaba cumpliendo con creces, superando las expectativas generadas.

Una vez más, volvimos sobre nuestros pasos sobre el sinuoso carril que vinimos, pero esta vez, extremando aún más las precauciones debido a la falta de luz y el posible cruce con la fauna que se empezaba a activar. 

Poco más daba de sí el día; la cena, una pequeña tertulia con los compañeros, preparar el equipo para la jornada siguiente y a descansar.


Ya el domingo por la mañana, con le equipaje preparado y tras el desayuno, encaramos nuestra última actividad formativa de este curso: Montaje de estación de observación para especies típicas del monte mediterráneo, con posible avistamiento de Lince ibérico, Águila Imperial, Águila Real, Buitre Negro y varias especies de ungulados.

Tomamos de nuevo el camino que el día anterior, pero esta vez no paramos en busca del lince, sino que continuamos hacia una serie de miradores donde instalaríamos los equipos.

En esta ocasión, nos vamos separando por grupos en los diversos miradores que encontramos por el camino. En el momento en que tenemos los equipos prestos para la acción, vuelve el silencio, sólo interrumpido por los avisos que nos llegan por walkie sobre posible avistamientos y sus localizaciones.

Las vistas que nos ofrecen los miradores sobre la dehesan son impresionantes, destacando al fondo el Santuario de la Virgen de la Cabeza. Delante nuestra encontramos una gran variedad de vegetación típica del monte mediterráneo. Sin duda, los más destacados que encontramos en Andújar son las fagáceas, las cuales incluyen bastantes especies de los árboles más conocidos de todo el territorio ibérico, los Quercus:   la encina ( quercus ilex), el melojo o rebollo (quercus pyrenaica), el quejigo (quercus faginea), la coscoja (quercus coccifera) o el alcornoque (quercus suber). 

Aunque tampoco podemos olvidarnos de otras especies más conocidas como el Labiérnago negro (Phyllirea latifolia) de la familia olivácea, o los sauces (Salix spp) de la familia saliácea, típicos de zona de rivera.

Dentro de lo "previsible", desde nuestro puesto de observación, divisamos varias especies de ungulados (algún ciervo, gamo ),  y como no, diversos miembros de los paseriformes, como el Rabilargo ibérico (Cyanopica cooki) ,otra especie endémica de la Península ibérica, Urraca Común (Pica pica) o mi anhelado Roquero solitario (Monticola solitarius).

Ciervo joven (Cervus elaphus)

Fotografía: Ilde Mendoza

Rabilargo ibérico (Cyanopica cooki)

Fotografía: Ilde Mendoza

Roquero solitario (Monticola solitarius)

Fotografía: Ilde Mendoza


Cantos de mochuelo nos llegan por ambos lados, incluso volvemos a observar un ejemplar de Águila Imperial posada sobre la copa de una encina.

Viendo aquel ecosistema de monte bajo y árboles dispersos, no es de extrañar que sea el territorio perfecto para el lince, ya que es terreno propicio para que abunde su mayor fuente alimenticia: el conejo

En la lejanía se puede observar como un grupo bien nutrido de buitres se arremolina buscando alguna térmica con la que ganar altura, así que, mantenemos la posición un tiempo más, con la esperanza que se dirijan hacia nosotros, pero entonces... cosas de la Naturaleza, un murmullo de algún miembro del grupo nos hace mirar al cielo, a escasos metros sobre nuestras cabezas, se alza majestuosa un Águila Imperial (Aquila adalberti), otro de los endemismos de la Península ibérica.


Son estos momentos por los que las esperas y jornadas de observación merecen la pena, e insisto, cuando estos momentos son compartidos con apasionados por la Naturaleza y los animales, mayor es el enriquecimiento.

Y como no podía ser de otra forma, y siguiendo la tónica del finde de semana, tras un subidón, viene otro. Cuando aún nos estamos reponiendo de tan emocionante momento, los buitres que esperábamos, empiezan a llegar. Para sorpresa nuestra, no sólo son buitres leonados (Gyps fulvus), sino que entre el numeroso grupo, se encuentras varios ejemplares de Buitre negro (Aegypius monachus). Son momentos difíciles de describir con palabras; planean sobre nuestras cabezas varias decenas de ellos, incluso por delante del mirador donde nos encontramos, pasan a escasos metros haciendo las delicias de los que allí nos encontramos.


Buitre Negro (Aegypius monachus) sobrevolando nuestras cabezas

Fotografía: Ilde Mendoza

Buitre Negro (Aegypius monachus) pasando delante del mirador

Fotografía: Ilde Mendoza


Con la adrenalina aún por las nubes, debemos reanudar el camino para cumplir con el horario y el programa establecido, llegar al embalse del río Jándula, donde finalizaremos el curso con la posible observación de Cabra montés (Capra pyrenaica), Avión roquero (Ptyonoprogne rupestris) o Roquero solitario (Monticola solitarius)

Roquero solitario (Monticola solitarius)

Fotografía: Ilde Mendoza

Ilde Mendoza (Photographer solitarius)

Fotografía: Almudena Zaragoza



Es aquí, donde se pone punto y final a un fin de semana inmejorable. Si me preguntaran con qué me quedaría, sería imposible elegir una sola cosa o actividad. Desde el primer día en el Centro de Visitantes, hasta el día de despedida en el embalse del Jándula.

Una experiencia enriquecedora en todos los aspectos. Tanto en el apartado formativo, su contenido, el profesorado, todo de 10 (incluido cierto interés que ha despertado en mi hacia los líquenes y musgos...).

Y no menos importante, la gente. Todos y cada uno de ellos, desde los "directores de la orquesta" (Almudena, Jairo y Roberto), hasta el último de mis compañer@s, cada uno llegado de diferentes puntos de la península. Personas desconocidas, de diferentes edades, pero que hemos compartido momentos, creo imborrables.


Gracias a tod@s los que compartimos esos días, estoy convencido que volveremos a cruzar nuestros caminos.


Hasta pronto y ¡NOS VEMOS EN LA NATURALEZA!


P.d.: Si estás interesad@ en saber más sobre este tipo de formación, aquí te dejo el enlace a su página web.




OBSERVA – APRENDE – PROTEGE




Ilde Mendoza.

Creador de NaturFotoSport.

Padre, Fotógrafo y Viajero. .

Miembro de AEFONA y Seo Birdlife

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